
No, no pienses en un conejo blanco. Literatura, dinero, tiempo, influencia, falsificación, crítica, futuro es más que un análisis sobre la aceleración en la sociedad contemporánea; es un manifiesto que aboga por una vida más plena y consciente. Patricio Pron nos insta a detenernos, a reflexionar y a desafiar las narrativas dominantes de nuestra época. Nos invita a considerar cómo la prisa ha influido en nuestras relaciones, en nuestra capacidad de empatía y en nuestra comprensión del mundo que nos rodea.

Perro de Carlos Mendoza Vélez construye una poética donde la figura animal funciona como un espejo de lo más íntimo y domesticado del hombre contemporáneo. Aunque aborda temas complejos como la fragilidad masculina y la neurodivergencia, su lenguaje minimalista y preciso logra moverse, unas veces, hacia la ternura y otras se regodea en la ironía. En su mejor momento estos versos saltan hacia el lector comoun tarascazo. Un poemario que se arriesga en forma y fondo; no busca agradar, en cada página muestra los dientes.

¿Es posible atrapar a Colombia en un puñado de poemas? Claro que es posible y con esta publicación Jenny Bernal lo logra con gran mæstría. Aunque claro, al igual que un escarabajo, Colombia termina escapándosele entre los dedos. Aún así, deja el testimonio. A diferencia del cronista o del novelista, que describen el entorno colombiano con un lenguaje rebuscado o aspiran a ser la voz de la ruralidad, Bernal se sirve en Tres estaciones para llegar al mar de versos transparentes como el arroyo de la montaña y permite que el paisaje hable, que la niebla susurre y que los campesinos se expresen. Contraponiendo los lugares comunes, los clichés y lo manido, hace lo que cada poeta debe hacer: mirar el mundo como si estuviera recién hecho. Este es un poemario que se ha creado caminando, un libro que ha surgido de los abrazos, de las nubes que descienden para tragarnos, del cálido sueño de los lugareños, un libro que como una road movie nos lleva de un punto a otro, que cuando lo cerramos y lo ponemos de vuelta en el estante, ya somos otros, más sabios, más ricos.

El niño aquel es un breve libro de cuentos que obtuvo en 1979
el Premio David para autores inéditos en Cuba. No se había vuelto a publicar y es un título del que se ha oído hablar pero pocos han visto o leído como tal. Las siete piezas que lo integran han tenido, sin embargo, itinerario propio: la mayoría ha sido traducida y publicada en revistas y antologías nacionales y extranjeras en español y otros idiomas. Para esta edición de Isla de Libros se completa con otros cuentos, otros seis relatos de la misma época y espíritu: se desarrollan en el ámbito rural cubano prerrevolucionario y reflejan el enfrentamiento del niño con dos mundos que le son esencialmente hostiles (el de una sociedad regida por la división clasista y el mundo de los mayores, seres fríos y calculadores). Estos cuentos, además, están estructurados como círculos en cuyo centro se mueven la sensibilidad y la imaginación de un niño.

La prosa de Jairo Aníbal Niño es un canto a la memoria, a la identidad y a la fuerza de las palabras desde la oralidad. El volumen está dividido en dos partes: una primera donde Jairo Aníbal Niño conversa sobre literatura, la familia, la oralidad, los viajes, la política, la infancia, la vejez, el fútbol, la ecología, etc., con esa magia y ternura tan suya; y una segunda parte titulada «Un almuerzo de ocho camiones», donde rememora su disparatado encuentro con Pablo Neruda durante El Primer Festival de Teatro Universitario Latinoamericano de Manizales en 1968. Lo que quiere decir que este no es un libro para niños o tal vez sí, para los niños que fuimos, o como él afirma «El libro está ahí para hablar al adulto de los territorios muy definidos y ajenos de la infancia».
Regreso a casa, escrito en plena pandemia, es un viaje íntimo por las incertidumbres del presente y los refugios de la memoria. José Luís Peixoto convierte el confinamiento en una odisea contemporánea, donde el hogar, la rutina y las relaciones personales se redescubren bajo una luz poética. En versos como «Nos miramos a los ojos por internet» o «El poema es como una casa, tiene paredes y ventanas, está habitado por el presente», el autor transforma el aislamiento en un espacio de reflexión y conexión con los otros y con el universo. Este poemario nos invita a reencontrarnos con el día a día y a entender la poesía como una vuelta a la casa de la palabra. Aquí, el «regreso» no es solo físico, sino también emocional y simbólico: una búsqueda de lo que nos define, nos mueve y nos sostiene.
El libro Y si yo fuera puta, de la brasilera Amara Moira, compendia la experiencia de esta escritora y crítica literaria trans como trabajadora sexual durante dos años en las calles de São Paulo, periodo que coincidió con la consolidación de su transición y que ella definió, en un blog catártico y urgente que sedimentó este trabajo, como el de «una travesti que se descubre escritora al intentar ser puta, y puta al apoyar a la escritora».
Una mujer y una búsqueda ¿del amor? ¿de sí misma? ¿de lo que significa realmente vivir en una ciudad marcada por la emigración? Cuentos que no hablan de la ciudad ni del sexo, tampoco de la emigración o de la historia y la desesperanza: hablan de lo que todo eso deja en sus personajes.
